Uso racional de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en el perro

En los últimos 10-15 años hemos pasado de disponer de un número muy reducido de moléculas registradas para su uso en perros a tener un dilatado espectro de antiinflamatorios no esteroideos donde elegir.

Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son uno de los grupos de fármacos más utilizados en el perro debido a su actividad analgésica, antiinflamatoria y antipirética. En el perro, las primeras moléculas antiinflamatorias registradas sólo se usaban en tratamientos agudos, pero actualmente disponemos de un amplio rango de fármacos donde escoger (ver tabla), tanto para uso agudo (control de la inflamación, dolor perioperatorio o de otros orígenes, antipirético) como crónico (tratamiento de la osteoartritis, uso oncológico).

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AINE y enfermedad renal

A nivel renal, las PG contribuyen a autorregular el tono vascular, la tasa de filtración glomerular (TFG), la producción de renina y el equilibrio sodio/agua. Aunque en animales sanos este papel es poco importante, a medida que se deteriora la función renal la importancia de las PG para mantener la TFG aumenta. La predisposición de los AINE a causar enfermedad renal varía entre especies debido a que la expresión de COX-2 en los riñones no es siempre la misma. Se considera que el riesgo de que se produzca una insuficiencia renal grave inducida por AINE es bajo, pero aumenta en pacientes con hipoperfusión renal (deshidratación, hipovolemia, insuficiencia cardiaca congestiva), con edad avanzada o enfermedad renal preexistente, así como con tratamiento concomitante con diuréticos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) y con dosis altas de AINE. Por ello, se aconseja la monitorización de la función renal antes de empezar tratamientos crónicos. En la medida de lo posible, deberían seleccionarse fármacos que hayan demostrado ser seguros en pacientes con ERC. Durante el tratamiento es importante mantener una perfusión renal adecuada.

AINE y enfermedad gastrointestinal

El tracto gastrointestinal (GI) es el sistema en el que con mayor frecuencia se describen efectos secundarios relacionados con el uso de AINE. Se cree que el riesgo aumenta con la dosis, en pacientes de edad avanzada, en función del AINE usado o si existen enfermedades GI previas o enfermedad hepática, así como con el uso concurrente de anticoagulantes o glucocorticoides. Para reducir la prevalencia de estos efectos se aconseja no administrarlos en ayunas, usar AINE economizadores de la COX-1, y/o una combinación de un AINE y un protector de la mucosa.

AINE y enfermedad cardiaca

En medicina humana se han descrito efectos adversos sobre la funcionalidad cardiaca relacionados con el uso de AINE. A pesar de que son poco frecuentes y de que se desconocen los riesgos en perros con insuficiencia cardiaca congestiva (ICC), sería recomendable monitorizar estos pacientes (incluir un control de la presión arterial) y ajustar la dosis de AINE.

AINE y enfermedad hepática

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Cualquier AINE puede resultar tóxico para el hígado. La hepatotoxicidad puede ser idiosincrásica (no predecible y no dosis dependiente) o intrínseca (predecible y dosis dependiente). El ácido acetilsalicílico y el paracetamol son ejemplos de toxicidad intrínseca, mientras que en otras moléculas —como el carprofeno— la toxicidad suele ser idiosincrásica. Aunque se ha desaconsejado la administración de AINE en animales con enfermedad hepática preexistente, no hay evidencias de que el uso de AINE en esa situación predisponga al desarrollo de hepatoxicidad. Las vías hepáticas de metabolización se suelen conservar bien a pesar de la existencia de hepatopatías, por lo que su existencia no es necesariamente una contraindicación para el uso de AINE. Sin embargo, estos pacientes presentan mayor riesgo de úlcera gastrointestinal. Por ello, es aconsejable la monitorización bioquímica rutinaria en animales que reciban un tratamiento a largo plazo con AINE. Se debe considerar el ajuste de dosis en casos con enfermedad preexistente y extremar la precaución en caso de disfunción grave (marcada elevación de ácidos biliares) y/o hipoalbuminemia.

Uso de AINE con otros fármacos

El uso concomitante de AINE y glucocorticoides incrementa el riesgo de efectos secundarios gastrointestinales, por lo que no deben usarse simultáneamente. Si se han administrado previamente glucocorticoides de acción breve se aconseja esperar cinco días antes de administrar un AINE, pero el periodo debería ser más largo cuando se hayan usado esteroides de acción prolongada. Como los AINE se fijan a las proteínas plasmáticas y tienen capacidad para reemplazar a otros fármacos, el uso concurrente de fármacos con un margen bajo de seguridad (warfarina, digoxina, fenobarbital, quimioterápicos) debería ser cuidadoso. Uno de los grandes problemas en los tratamientos crónicos es la falta de cumplimiento por parte de los propietarios. Por ello, es importante seleccionar fármacos que sean de fácil administración —si es posible que el perro lo ingiera voluntariamente— y posología adecuada. Una vez alcanzado el máximo beneficio clínico, resulta importante implicar al propietario en la búsqueda de la dosis mínima efectiva. Ello puede contribuir a reducir la presentación de eventos adversos al tiempo que reduce el coste del tratamiento, lo que de modo indirecto facilita el cumplimiento del mismo.

Fuente:
Óscar Cortadellas, DVM, PhD
Clínica Veterinaria Germanías
Gandía, Valencia