Perros y gatos ayudan a madurar el sistema inmunológico en el 1er año de vida. Universidad de Finlandia
Abstract del artículo
Tienen menos posibilidades de presentar ciertos tipos de infecciones en los oídos o problemas respiratorios.
Los gatos también ofrecerían este tipo de protección para los bebés, aunque el efecto sería menor que con los perros.
La investigación fue realizada sobre 397 niños en Finlandia, donde los padres llevaron semanalmente durante un año a analizar el estado de salud de sus pequeños de entre nueve y 52 semanas de edad.
Así, el estudio concluyó que los bebés que conviven con gatos o perros tienen un 30% menos de posibilidades de presentar síntomas de infecciones respiratorias -que incluyen tos, rinitis y fiebre-, mientras que alrededor de la mitad probablemente no sufrirá infecciones de oído.
"Si los niños tienen contacto con perros o gatos en casa, serán significativamente más saludables durante el posterior periodo de estudio", señala la investigación realizada por expertos del Hospital universitario Kuopio.

El Dr. Eija Bergroth y sus colegas dijeron que una posible explicación de esta afirmación es que la suciedad y los agentes alergénicos traídos por los animales, son buenos para el sistema inmunitario del bebé.
La diferencia más notoria fue observada entre los niños que tienen a un perro dentro de casa por unas seis horas al día, contra aquellos que no tienen animal o que no tienen acceso al interior de la vivenda.
Los bebés de familias propietarias de los perros también fueron un 44 por ciento menos propensos a contraer infecciones del oído interno y el 29 por ciento menos probabilidades de necesitar antibióticos.
"Brindamos una evidencia preliminar de que tener un perro puede ser beneficioso contra infecciones en el tracto respiratorio durante su primer año de vida", destaca el estudio.
"Estimamos que el contacto con animales ayudaría a madurar el sistema inmunológico, llevando a una respuesta inmunológica exponencial y a una breve duración de las infecciones", destaca.
El resultado fue significativo, incluso después de que los investigadores descartaran otros factores influyentes, como no haber sido amamantados, asistir a la guardería, haber sido criados por fumadores o padres con asma, o convivir con otros niños.
Además de tener menos infecciones en los oídos e infecciones respiratorias, los bebés que viven con perros tienden a emplear menos tratamientos con antibióticos en comparación con aquellos que viven en hogares sin mascotas, destacó.
Investigaciones anteriores han demostrado resultados diversos, como aquellos estudios que señalan que tener mascotas no aporta ningún beneficio a los niños u otros en los que el contacto con animales ofrecería protección contra resfriados y dolencias estomacales.
Pero los autores del estudio en Finlandia destacan que su análisis se diferencia por haberse enfocado exclusivamente en el primer año de vida y no incluye niños de mayor edad.
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