Origen de algunos Trastornos Obsesivos Compulsivos en perros (TOC). PLos ONE
Al igual que ocurre con las personas, el comportamiento compulsivo en perros está relacionado con las acciones que se repiten una y otra vez, pero en lugar de concretarse en un orden excesivo, en comprobar que una puerta está cerrada varias veces o en lavarse las manos sin cesar, los animales persiguen sombras, luces, la cola, lamerse hasta llegar a la alopecia o a autolesionarse o pasear de forma compulsiva.
El estudio ha sido publicado en PLos ONE

Los investigadores realizaron una encuesta y tomaron muestras de sangre a 368 canes para conocer las características de los perros que persiguen sus colas (TC, por sus siglas en inglés o TOC, en castellano) y sus posibles asociaciones con factores ambientales y de personalidad.
LAS SIMILITUDES
Hallaron algunas similitudes entre los “perseguidores de cola”, que de manera extraña, coincidían con los síntomas de de muchos pacientes humanos que sufren del Transtorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Entre éstas se encuentran el inicio precoz de comportamientos compulsivos recurrentes y otros patrones como actuar tímidamente o tenerle miedo a los ruidos altos.
Como en los humanos, las compulsiones caninas se pueden manifestar de diversas formas o en una combinación de comportamientos.
La separación temprana de la madre y pocos cuidados de la progenitora también tienden a predisponer a los perros a perseguir sus colas, según reveló el estudio.
CONCLUSIÓN
Los perros mostraron menos TOC con:
- Suplementos dietéticos, vitaminas y minerales. De ahí la importancia de una dieta variada y saludable.
-La detección temprana y el tipo de comportamiento repetitivo variable, que se ve afectado por condiciones ambientales tales como micronutrientes, genética (en el caso de los de raza pura producto de la consanguinidad) atención materna y niveles de estrés.
- La esterilización, demostrando el papel tan importante de alteración que representan las hormonas en los animales domésticos.
Fuente: Tiira K, Hakosalo O, Kareinen L, Thomas A, Hielm-Björkman A, et al. (2012) Environmental Effects on Compulsive Tail Chasing in Dogs. PLoS ONE 7(7): e41684. doi:10.1371/journal.pone.0041684


