Juntos una eternidad

En el alto Valle del Jordán, en Israel, hay un importante yacimiento conocido como Ein Mallaha. Uno de los hallazgos más importantes en la zona fue el esqueleto de una anciana que había sido enterrada junto a su perro hace 12.000 años. El esqueleto estaba tendido sobre su lado derecho, flexionado, y sus brazos rodeaban el tórax de un cachorro. En aquellos días, el perro era una especie bastante nueva.


Su código genético, genoma desvelado en 2005, aclara que surgieron hace 16.000 años, y que descienden de un pequeño grupo de solo unos cientos de lobos. Muy poco después de su origen como especie, ya moríamos abrazados a ellos.



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Dicen que nos dieron su libertad a cambio de nuestros desperdicios, y que un período de hambruna ocasionó que los menos tímidos se acercaran a los nuestros. Aquella simbiosis, en la que nosotros ganamos un centinela altamente cualificado, nos mantuvo unidos hasta hoy, cuando el “paisaje” ha cambiado enormemente. Para bien y para mal.

Decía santo Tomás de Aquino: “Es verdad que los poetas han exaltado a menudo los sentimientos humanos con un lenguaje maravilloso. Sin embargo, yo conozco algunos perros cuyos sentimientos me parecen más bellos y más profundos que los de muchos hombres”.

Vídeo Cronológico de la Historia Canina



Fuente: Natura