El índice de mortalidad tras un infarto es un 30% menor en las personas con perro. Contiene vídeo
05/02/13 10:55
Si tienes un perro estás de enhorabuena, además de ser un excelente acompañante en los momentos de soledad y un amigo inseparable, puede tener beneficios para tu salud.
Así lo demuestra un estudio realizado por Expertos de la Universidad de Sevilla, que demuestra que después de cinco años tras sufrir un infarto, el índice de mortalidad en pacientes que tienen un perro como mascota en casa es del 17% mientras que en aquellos que carecen de esta compañía la cifra asciende hasta el 43%.
Alfonso Blanco Picabia, Catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Sevilla, es uno de los responsables del estudio, que se enmarca en la “Terapia Asistida por Perros (TAP)”. Considerar la TAP como alternativa terapéutica científicamente válida y confiable implicaba “diversos retos, tanto a nivel investigador, metodológico como formativo”, señala Alfonso, quien asegura que “el perro hace bien por su simple presencia como mascota ya que aporta beneficios para la salud física y mental de las personas”.
Beneficios de la Terapia Asistida por Perros a la salud de las personas (TAA)
Además de ser beneficioso para los problemas cardíacos, tener un perro en casa puede ayudar por ejemplo a detectar un ataque epiléptico o una bajada de azúcar con antelación simplemente a través del olfato, siempre que se haya entrenado para ello. Niños con problemas de atención o inteligencia, autismo, hiperquinesia, casos de hiperactividad, problemas de movilidad o de memoria, ancianos con problemas físicos, mentales o enfermedades crónicas y enfermos mentales se benefician también de la TAP.

La Universidad de Sevilla oferta un Master Universitario titulado “Aplicaciones del Perro a la Terapéutica Humana“, el primer y único título de estas características disponible en España, de los que Alfonso Blanco Picabia y Luís Rodríguez Franco son directores.
Desde este Máster se fomenta la adopción de perro, en él por ejemplo, los animales con los que trabajan los alumnos provienen de distintos refugios y perreras de la provincia de Sevilla. “Todos son perros abandonados que carecen de amaestramiento pero que en el primer curso se les enseña, y si hay alguno que destaque y que se haya adaptado lo suficiente, pasa a trabajar directamente en los centros con los pacientes”, explica Luís.
Fuente: Vicerrectorado de la Universidad de Sevilla (España)
Foto: EtoHorus


