Estudio comparado entre cánidos y felinos. Publicado en "New Scientist"

Comparar especies distintas es muy subjetivo pero debido al estrecho vínculo que compartimos con perros y gatos, los científicos siguen estudiándolos minuciosamente.

Los propietarios de gatos no van a estar de acuerdo pero, según una nueva investigación, los perros son los animales de compañía más inteligentes.

Los gatos tienen sentidos más desarrollados y son más ecológicos.

Un estudio de la evidencia científica disponible sobre la inteligencia de los animales favoritos del ser humano -perros y gatos- encontró que los primeros ganan, aunque solo por un punto.

La investigación -publicada en la revista “
New Scientist”- comparó los resultados de los experimentos científicos que se han llevado a cabo para medir las capacidades y cognición de estos dos animales.

Se evaluaron once categorías: cerebro, domesticación, capacidad de afecto, popularidad, entendimiento, resolución de problemas, vocalización, adaptabilidad, supersentidos, más ecológico y utilidad.

La puntuación final: 6 a 5. El ganador: el perro.

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"Existen varias dificultades al tratar de usar la ciencia para resolver esta disputa perenne" expresa Kate Douglas, Bióloga y autora del informe.

"Cada dueño de mascota sabe que el pariente peludo de su familia es un ser único y especial con sus propios talentos y debilidades".

"Sin embargo, la investigación científica tiende a mirar a la especie como un todo y a tratarla en términos de promedios y tendencias cuando se intenta cuantificar sus características", agrega.

Los científicos están de acuerdo es que es muy difícil comparar -en términos científicos- a dos especies tan distintas como los felinos y los caninos.

Muy distintos

Pero el nuevo estudio decidió enfrentar el desafío y medir las habilidades y la capacidad de aprendizaje e interacción de cada uno.

Por ejemplo, en la medición del cerebro, es obvio que el del perro es más grande. Sin embargo, los científicos afirman que el tamaño del cerebro no es una medida confiable de inteligencia.

Y aunque para analizar qué tan astuto es un animal es mejor medir su comportamiento, hay una medida que sí puede tomarse en cuenta para evaluar la capacidad para procesar la información: el número de neuronas con que cuenta.

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Aquí, los gatos salen ganando ya que tienen 300 millones de neuronas, comparado con las humildes 160 millones de los perros.

En cuanto a la historia de la domesticación de ambos animales, ganan los perros.

Los estudios comparativos del ADN del perro con el del lobo -su ancestro más cercano- no han logrado ponerse de acuerdo en la fecha exacta pero indican que la domesticación pudo haber ocurrido hace 16.000 años.

Aunque la domesticación del gato también es confusa, se cree que el pequeño felino entró a nuestros hogares por primera vez hace 9.500 años aproximadamente.

En la categoría de capacidad de afecto o creación de lazos afectivos, la evidencia científica surgiere que el vínculo entre un amo y su perro es tan cercano como el de un padre y su hijo.

Hasta el propietario del gato más amado admitirá que a este animal le gusta su "espacio" e independencia temporal.

Los perros, por otra parte, son animales de grupo y tienen el instinto a afiliarse. Y cuando a un cachorro se le da a elegir entre un compañero humano o un perro, suelen elegir al humano.

En cuanto a la popularidad, que se mide en términos de cuanta gente posee uno u otro, el gato es un claro ganador.


No hay muchas cifras mundiales pero estudios llevados a cabo en 10 países amantes de gatos revelan hay 204 millones de gatos domésticos.

En los principales 10 países amantes de perros hay 173 millones de estos animales.

En entendimiento, “Toby” es el ganador. El perro es capaz de seguir gestos humanos, como un dedo que apunta o una cabeza que afirma o niega para encontrar alimento.

También pueden mantener contacto visual con el ser humano y parecen dispuestos a buscar información en un rostro.

Aunque "Félix" también puede entender ciertos gestos humanos no es tan aplicado como Toby para encontrar un objeto escondido siguiendo esas señales.

Para la vocalización, aunque los perros tienen más flexibilidad vocal, los gatos parecen ser más capaces de utilizar "sutilezas" vocales más efectivas cuando intentan comunicarse.

El gato también posee mejores sentidos y es más amigo del medio ambiente, pero Toby es más útil, más adaptable.

Al menos eso dicen los estudios científicos. Cada dueño de un perro o un gato sin duda sabrá más.

Fuente: BBC Mundo
Foto:
EtoHorus